Cuando nuestro equipo realiza un trabajo de pintura exterior, ya sea en fachadas, paredes, terrazas, balcones, casas, chalets o edificios, nuestro principal objetivo es que la pintura tenga la máxima durabilidad y resistencia al paso del tiempo. Por ello, analizamos previamente el tipo de fachada y aplicamos el tratamiento más adecuado en cada caso.
Fachadas nuevas o de monocapa
En fachadas nuevas, comenzamos aplicando una mano de fondo fijador para exteriores, un paso fundamental para fijar los sustratos de cemento y arena que puedan estar sueltos. De este modo, evitamos desprendimientos y garantizamos una correcta adherencia de la pintura.
A continuación, aplicamos entre 2 y 3 manos de pintura exterior, respetando los tiempos de secado entre cada capa, hasta conseguir un color uniforme y un acabado duradero.
Fachadas antiguas o deterioradas
En fachadas viejas o con desgaste, realizamos un trabajo previo de reparación y saneamiento. Cubrimos, tapamos y lijamos todas las zonas deterioradas con masillas especiales para exteriores hasta dejar la superficie en óptimas condiciones. Posteriormente, raspamos con espátula o cepillo de púas para eliminar restos de pintura suelta y asegurar una correcta adherencia del nuevo revestimiento.
Trabajamos siempre con pinturas de exterior de primera calidad, resistentes al sol, la humedad y las condiciones climáticas adversas, garantizando acabados profesionales y de larga duración.
📞 Solicita tu presupuesto gratis y confía en pintores profesionales especializados en pintura exterior.